

INTELIGENCIA EMOCIONAL
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AMOR PROPIO
¿Qué es la Inteligencia Emocional?
Es la capacidad de reconocer nuestros sentimientos y emociones, tanto los propios como los ajenos, y cómo nos afectan e influyen en los vínculos relacionales en el día a día. Está directamente relacionado con nuestro diálogo interno y con el cómo nos motivamos o auto-saboteamos al momento de relacionarnos con otros.
Por ejemplo:
♥ Aceptar los errores cometidos
♥ La capacidad de perdonarnos y perdonar a otros
♥ Aprender de la experiencia vivida
♥ Cómo juzgamos la situación, a nosotros mismos y a los otros
¿Cómo se Desarrolla la Inteligencia Emociona?
En primer lugar, para desarrollar la Inteligencia Emocional, hemos de comprender que es un proceso. Sabemos que comenzamos a trabajar en ello porque lo hemos decidido conscientemente y no sabemos cuándo vamos a terminar.
En segundo lugar, para desarrollarla, hemos de aprender a reconocer la emoción que estamos sintiendo.
Y por último, hemos de comprender de dónde proviene dicha emoción para poder controlarla y controlarnos.
Inteligencia Emocional implica saber relacionarse con los demás a través de la empatía de manera equilibrada.
¿Cuáles son los Elementos que Componen la Inteligencia Emocional?
Los elementos que la componen y que además son fundamentales para liderar nuestra propia vida son:
♥ Auto-consciencia
♥ Auto-regulación
♥ Motivación
♥ Empatía
♥ Habilidad Social
¿Cuáles son los Beneficios de Desarrollar la Inteligencia Emocional?
♥ Mejora el Auto-conocimiento
♥ Favorece la toma de decisiones
♥ Protege y evita el estrés
♥ Mejora el rendimiento intelectual
♥ Mejora los vínculos relacionales
♥ Favorece el desarrollo personal
♥ Aumenta la auto-motivación
♥ Facilita el logro de objetivos
♥ Dormimos mejor
¿Cómo se Relaciona la Inteligencia Emocional con la Felicidad?
Las emociones más difíciles de gestionar son la frustración, la ansiedad, la ira, la soledad, el miedo y la incertidumbre. Fundamentalmente las últimas tres, cuando no las sabemos gestionar, nos condicionan deteniendo absolutamente nuestras vidas, nos paralizan para la acción. Nos conducen a acciones pasivas o evasivas o, aún peor, a bloqueos que no nos permiten enfrentarnos proactivamente frente a personas, situaciones o pensamientos









